Posted by Ian on 23/12/2004, 12:08 am Así que fui a la estación de policía, les dije lo que había hecho y me entregué para ir a la cárcel... o enfrentar cualquier pena que iban a darme por eso. Mi trabajo usualmente requiere estar largos períodos en el extranjero, sobretodo en el Asia, y durante mis cortas estadías en casa en los Estados entre asignaciones de trabajo, algunas veces rentaría lugares por el tiempo que iba a estar aquí, y otras veces me quedaría en la casa de mis padres. Una noche estaba manejando por de los suburbios donde vivía, y vi una muchacha bonita de pelo rubio, talvez de 17, 18 o 19 años de edad, parada a un lado del camino, en una parada de bus, aparentemente donde el bus de la ciudad la había dejado, parada ahí viajando a dedo. Mi primer pensamiento fue: “Ella no debería estar haciendo eso. Es peligroso.” Paré y la recogí. —Hola— le dije mientras se subía al auto. —¿Hacia donde vas? —Derecho a 12 cuadras— me contestó. —Muy bien, ahí es a donde yo voy— le dije. —Te llevo ahí. —Gracias. —¿Volviendo del trabajo? —Sí. —Sabes— le dije después de manejar un rato, —es peligroso para una señorita estar viajando a dedo... especialmente de noche. —Yo sé— me contestó, —pero cuando llego a casa del trabajo, el bus sólo me lleva a donde usted me recogió, y no tengo otra forma de llegar a casa, y está muy lejos para caminar.... —¿No te deja mucha opción, verdad?— le dije, moviendo mi cabeza. —Es una situación difícil, ¿no? —Pero por lo menos esta comuna no tiene muy alto nivel de crimen— me dijo. —Es cierto. Yo crecí aquí. Tenía tantas ganas por algo de interacción con el sexo opuesto, ella era tan bonita, pero... “No puedes,” me decía. “No puedes... hacer algo... sin su consentimiento.” Estaba oscuro afuera y oscuro en el auto. Ya que ella no podía ver, me encontré bajándome la cremallera de mis pantalones y agarrándolo con la mano. “No dejes que te vea hacer eso,” me decía. “Ahora guárdalo.” Lo tenía dentro de mis pantalones, pero tenía la cremallera abierta así que sería visible si la luz adentro del auto estuviera prendida. Podía prever como diría un artículo en la sección “Registro de la Policía” en el diario: “...Hombre que recogía a una lolita viajando a dedo se exhibió con la cremallera abierta...” Algunos de los compañeros en la Hermandad, la sociedad en la que habíamos estado en la Universidad de Washington, llamaban a ese tipo de exhibición “haciendo un WinZip.* ” (¿Nerds de la computación?) Ella tenía en la mano una hoja de papel o algo, y se le cayó en el piso. —Oh, se me cayó algo y no lo puedo encontrar— me dijo. —¿Podrías prender la luz un segundo? Oh, no. Ella quería la luz prendida y no podía reunir fuerzas para cerrar la cremallera de mis pantalones. Tenía fuerzas pero lo que quiero decir es que la tentación por ya-sabes-qué que me estaba dando tan fuerte que no podía reunir fuerzas para resistirlo y cerrar la cremallera primero. Ahhhh.... Cedí. Prendí la luz. Buscó en el piso, lo encontró y me dijo: —Bien. No apagué la luz. Seguí manejando, ella con la mirada derecha hacia delante. Luego, sin mover la cabeza, sus ojos apuntaron hacia abajo para verlo por sólo un segundo, y después vieron hacia arriba, y siguió observando el camino adelante. (Sí estaba claramente visible a través de la cremallera abierta. No pudo haber dejado de verlo.) Seguimos pocas cuadras mas, luego pasamos la calle donde su casa estaba. —Aquí estará bien— me dijo. —Bien.— Paré el auto. —Servida. —Bien, gracias por el aventón. —De nada. Adiós— le dije mientras que salía. —Y tenga cuidado con eso lo de viajar a dedo. Ya sabe hay muchos tipos raros en el mundo.... —Sí... gracias. Ella salió y cruzó la calle detrás del auto. No la podía ver en el retrovisor, porque estaba oscuro. Seguí, pensando en cómo ella podría estar anotando mi número de placa. ¡Maldición! Qué cosa tan loca he hecho. Podría llamar a los polis, y ellos podrían venir a la casa de mis padres, encontrarme y llevarme. ¡Maldición! ¡Qué cosa tan depravada y estúpida he hecho! Y no podía parar. Manejé a casa, me preocupé por eso. Cuando llegué a casa, me senté, prendí la televisión y empecé a ver “Misterios Antiguos”. Y después de un rato mis padres llegaron a casa y se sentaron a ver también. Después de un ratito, el teléfono sonó. Me congelé. Mi mamá levantó el auricular y lo contestó. —¿Alo? Esperé, casi sudando, oír lo que dijo después. —Oh, muy bien— dijo. Era alguien que conocía. Hablaron un rato, después le dijo adiós, cortó y se sentó de nuevo. Di un suspiro de alivio. Una vez un amigo de la Hermandad me contó de una vez cuando estaba viviendo en la casa de sus padres, antes de que fuera a la Universidad y se unió con la Hermandad, que una vez hizo algo en alguna parte, alguien anotó el número de placa de su auto, llamó a los polis, y después ellos llamaron a la casa de sus padres para preguntarles si todavía tenían el tipo de auto que era. Él levantó el otro auricular, los oyó preguntar eso, y se metió en la conversación: —Oficial, yo soy la persona que busca. Le hago una propuesta: ¿por qué no voy a la estación y hablo de esto con ustedes, en vez de hacerlo por teléfono? —Muy bien entonces— me dijeron. —¿Lo veremos aquí en un rato? —Me llevaría diez minutos llegar ahí—quince, tal vez— le dije. —Muy bien— dijeron. —Si no aparece.... —Lo haré, ahí estaré. —¿De qué se trata?— su mamá le preguntó después que cortaron. —Te lo explico más tarde— dijo. —Me quieren ahí de inmediato.— Y eso le dio tiempo de inventar una historia. —¿Fue por velocidad?— le preguntó su mamá. —Sí— le dijo, desesperado por agarrarse de cualquier cosa además de lo que en realidad era. Subió al auto, fue al banco, sacó mil dólares en caso de que tuviera que fijar la fianza y no sabía cuánto iban a pedir, luego manejó directo a la estación de policía. Mejor eso que decirle a sus padres lo que era. Fue cooperativo con ellos, les describió lo que pasó, y suerte para él, la policía decidió dejarlo ir con una severa advertencia. Ahora sólo tuvo que inventar una historia para decirles a sus padres, de lo que había sido. Ya les había dijo que era velocidad, así que inventó una historia de estar en un parqueo, que está en una propiedad privada, fuera de la jurisdicción de la ley, yendo más rápido de lo que los dueños del establecimiento querían en el parqueo, pero aún dentro del límite en la calle, y como pasó a un papá caminando con algunos niños, los asustó, paró a preguntar si estaban bien, el papá se enojó, le dijo alguna advertencia, anotó el número de placa y lo denunció. Les dijo a sus padres que el policía le había dicho que no creía que fuera a pasar nada, pero que cuando recibía una llamada así tenía que por lo menos investigarla. Su papá sacudió la cabeza y dijo: —Alguna gente sí que son amargados— y ese fue el final. (Continuado) _______________ * “WinZip”: Juego de palabras en inglés; “win” es la primera sílaba de “ventana” y “zip” puede significar “rápido” o puede ser la primera sílaba de “cremallera” (“zipper” así llamado por su capacidad de abrir y cerrar rápido). “WinZip” también es el nombre de un programa de computadora (literalmente, “Ventana Rápida” o “Ventana de Cremallera”).
Message modified by board administrator 7/8/2006, 12:06 am
(Originalmente fijado el 7 de febrero de 2001, 1:37 pm)
Muy bien, lo admito. Un día me sucedió. Cedí a la tentación, estuvo mal, sentí remordimiento, me preocupaba lo que iba a pasarme... y no podía vivir con todos estos sentimientos juntos.
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