Posted by Ryan on 23/12/2004, 1:18 am, in reply to "MIS LUCHAS EN EL PAíS Y EN EL EXTRANJERO" Después de que graduara de la escuela secundaria, adquirí un trabajo por horas con una organización de la caridad—y en ese entonces, nunca me imaginé cómo ese trabajo iba a afectarme, a mi vida entera, después de eso. Quizá lo llamaría la serendipidad, pero la «serendipidad» significa descubrir por accidente un tesoro cuando ni lo buscaba, y puede que no estaría fijando en mi mente el patrón más sano de pensamientos pensarlo así. Después de haber trabajado un tiempo con la organización de la caridad, un amigo de la escuela secundaria y yo comenzamos a asistir a un instituto pre-universitario por las mañanas, trabajando por horas por la tarde. Después de un tiempo subí a una posición más alta, y empecé a ojeadar las otras posiciones disponibles en el trabajo. Una de ellas era hacer el trabajo del terreno, que significaba viajar en ultramar a los países donde ocurrió el trabajo de la caridad, realizando un número de trabajos allí, incluyendo el distribuir de los alimentos a la gente necesitada. Eso me parecía un trabajo interesante y emocionante. En realidad se podría viajar y vivir en el extranjero, con la empresa pagándolo. ¡Qué aventura! pensé. Aunque no se viaja de lujo ni nada así, se va en las naves del carguero, y el pago, en realidad, no era tanto, pero ¿qué importa? Igual se puede ir. Si pudiera conseguir una posición así, se me ocurió que podría dejar mis estudios por un rato, hacerlo mientras tanto y volver a seguir con ellos después. Fui y hablé con la señora a cargo de ese departamento. Me dijo que en el momento no había disponibles ningúnas posiciones en ultramar, pero que el próximo año podrían haber. Me preguntó si alguna vez había vivido en un país extranjero. No lo había hecho. Nunca había salido del país en mi vida, a excepción de algunos viajes de un día en ciudades de las fronteras con Canadá y México, pero ésos en realidad no cuentan como haber estado fuera del país. Canadá, por todos los propósitos prácticos, es idéntico a los Estados Unidos, y las ciudades de la frontera mexicana nada mas eran novedades de un día, como ir a las secciones del oeste vieja en la Disneylandia y la Knott’s Berry Farm, y luego al final del día hay que volverse a la realidad. Me dijo que vivir en los países del Tercer Mundo no era como vivir en EE.UU. Había muchas amenidades a que estamos acostumbrados aquí que no están disponibles allá. Le pregunté: —¿Podría ser peor que hacer el cámping? Algunas personas no aguantan hacer el cámping porque no se tiene todas las comodidades del hogar, pero a otras personas les encanta, a pesar de que se trata de vivir de manera primitiva. Yo hago el cámping siempre y a mí me encanta. A mí no me importa a que le haga falta todos los lujos de clase media. Pienso que a mí me gustaría, viviendo allá. Me preguntó si, por casualidad, hablé el idioma del país de que se trataba. Le dije que no, pero podría estudiar y aprenderlo. —Pues, ESO precisa unos años,— me respondió. —Aprender un idioma no es tan fácil como puede parecer, si uno nunca lo ha hecho. Ahora lamenté que cuando estaba en la escuela secundaria, nunca había estudiado ningún idioma extranjero. Podía haberlo hecho. De esa manera podría decirle que lo hice y que lo manejé bien. Le sugerí que ya que igual tendría que esperar un año o mas, mientras tanto pudiera alistar en un curso del idioma en el instituto y comenzar aprendiéndolo. Me dijo que lo piense bien durante ese tiempo, y que no hace ningún daño comenzar aprendiendo el idioma si realmente tenía tanto interés, pero que no me garantizaban nada. Sin embargo, entre más lo pensaba, mas me encantaba con la idea. El próximo semestre alisté en una clase en el instituto para aprender el idioma, y comencé a estudiarlo con entusiasmo. Progresé rápidamente y lo aprendía bien. Probé lo que había aprendido en los estudiantes en el instituto que eran de allí. Me felicitaban y me decían que lo pronunciaba bien.
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(Originalmente fijado el )