Posted by Ian/RDG on 6/8/2006, 3:51 am, in reply to "El día que me entregué (Parte 3)" —Bueno, Ian— me dijo —no hemos tenido reclamos por este incidente de que estás hablando, con la chica en el auto. —¿Qué, así que no puede arrestarme? Pero tiene mi confesión. —Sí, pero, ves, con algunos tipos de crímenes—como este—para ser definido como crimen, hay algunas condiciones que tiene que reunir. En primer lugar, tiene que haber sido hecho sin el consentimiento de la víctima. —Ella no me dio su consentimiento. —No, pero para que la ley no lo confunda con lo que podría ser llamado “un acto entre adultos que dan su consentimiento”, sólo hay una forma para que la policía lo sepa, y esa es si la víctima llama para reclamar. —¿Lo que usted quiere decir es... más bien, algunos crímenes son inequívocos, como si agarran a alguien robando un banco o algo, lo arrestarían sin importar nada, ya sea que alguien llamara para denunciarlo o no. Pero un crimen como este... nada más es una pregunta de cómo se siente la señorita al respecto, lo que lo hace un crimen... y ya que la ley no puede leer la mente de la gente, oficialmente no es registrado como un crimen hasta que ella llama y reclama? —Es correcto. Y no hemos tenido ningún reclamo. Así que oficialmente un crimen no ha sucedido. —Acaba de pasar hace más o menos una hora— le dije. —¿Oh? Bien entonces, tendré que ir a preguntar al escritorio. Un momento. Se levantó y fue a la oficina. Cuando no estaba, levanté los archivos de los casos del escritorio y empecé a revisarlos. Decían “Crimen:” con un espacio en blanco para llenar, “Descripción:” un espacio para llenar, y otros datos. En uno de ellos donde decía “Crimen:” tenía escrito, “libertades indecentes” y “Descripción: Sospechoso frotó los genitales de la víctima”. Otro decía, “Crimen: Libertades indecentes. Descripción: Sospechoso sostuvo el traje de baño de la víctima y vio”. Luego de un momento otro oficial entró al cuarto. Cuando lo oí venir, rápidamente los coloqué de vuelta en el escritorio antes que entrara. Entabló una conversación. Me dijo que lo encontraba interesante, un caso insólito, mi llegada a entregarme. Luego de un rato el primer policía regresó. —No han recibido llamadas por ello— me dijo. —Te digo qué, Ian, estuvo bien que viniera, pero... sin un reclamo, la verdad es... no tenemos ningún cargo. Y te digo, espero que no reciban ninguno, tampoco. Te deseo suerte en tu terapia, y... estás libre. Así que eso fue. Me dejaron en libertad. La chica ni siquiera lo había denunciado. Me puse a imaginar por qué no. Tal vez sus padres la habrían oído en el teléfono describiéndolo al policía y no les habría gustado el hecho de que su hija estaba viajando a dedo, así que por eso no lo denunció. ¿O podría ser que ella pensó que fue hecho involuntariamente? Que de alguna manera mi cremallera se bajó y salió por la abertura de mis calzoncillos y a la vista todo por accidente? No, quizá en algunos países donde el comportamiento apenas es oído y sus mentes todavía están en un estado inocente, una chica podría pensar que algo así podría suceder involuntariamente. Pero no en nuestro país. En los EE.UU., les enseñan en la escuela desde que son niñas que si un hombre hace eso, que llamen a la policía. O corran y se lo digan al adulto más cercano. Tenía que haber sabido que fue hecho a propósito. No, no podía haber sido eso. O talvez no le importó. A algunas chicas no les importa. Así que talvez no le dieron ganas de denunciarlo. Bien de todas formas, ese fue el final. Fui al teléfono, llamé a mi amigo, le dije que estaba retrasado, pero que iba en camino. Llegué a su casa. —¿Qué te demoró tanto?— me preguntó. —Vaya, hombre— suspiré. —Acabo de tener una experiencia estresante. —¿Qué pasó? —Ahh... te lo contaré alguna vez. No tengo ganas de trabajar más esta noche. ¿Y tú? Prefiero relajarme. —Sí, yo también. —¿Por qué no nos sentamos, nos relajamos y...? —¿Vemos una película? —Sí. —¿Cuál, ciencia-ficción?— me preguntó. —Sí. Algo con buenos efectos. Pero algo ligero. Para relajarse. Por el escapismo. —¿Como para otro episodio de “Viaje” o dos? —Si, eso suena bien.— (Es que cuando estamos fuera del país, los miembros de su familia graban todos los episodios de todas las series de “Viaje a las Estrellas”, y luego que volvimos las miramos una por una, a veces de dos en dos, cuando me quedo en su casa. Y todavía nos estamos poniendo al día.) —Talvez veamos tres esta noche. —Sí, ¿por qué no? Y después de eso, tengo otra buena película que quizá vas a querer ver— añadió. —¿Tienes hambre? —Muerto de hambre— le dije. —¿De qué tienes ganas? —Yo sé... comamos una gran pizza. Una de esas grandes deliciosas. Llamaré y haré que la traigan. Yo se lo pago. —Suena grandioso. Fui a la guía telefónica y lo abrí. —¿Quieres que haga palomitas* de maíz también?— me ofreció. —Sí. Con mantequilla derretida, sal y esa especia que aprendiste a mezclar en India que a todos les encanta en las palomitas. Podríamos comer eso hasta que llegue la pizza. —Oh, hoy estuve en “Ye Olde Chocolate Shoppe”. Encontré un chocolate gourmet delicioso. ¿Quieres probar un poco? —Mmm, suena delicioso. —Toma. ¿Y qué para beber? ¿Sangría? Mezclé un pichel hace dos días. Las rodajas de fruta han estado filtrándose en la refrigeradora durante dos días. —Mmm, tiempo perfecto. Tráe todo el pichel. Y un vaso grande con hielo para mí.—(Cuando él hacía sangría, le daba tan buen sabor, que aun cuando estás completamente satisfecho, quieres seguir tomándola, sólo por el placer de tener ese sabor en la boca, bajando por la garganta.) —Oh, y el queso del mes vino, también— me dijo. —Oh, bien. ¿De qué clase es este mes? —Algo bohemio o bávaro o algo. Espera, te lo traigo. Es bueno. Llamé por la pizza, él colocó las palomitas, luego subió arriba y me trajo una almohada, frazadas y un edredón para mí en el sofá. Los metí entre el cojín del sofá, me tendí encima y ajusté la almohada detrás de mi cabeza. Dio vuelta a la palanquita que prende el fuego, colocó la cinta en la videograbadora, se sentó en la butaca de apoyabrazos asillonados y la hizo reclinar hacia atrás con las palomitas, el chocolate, el queso y la sangría en la mesa entre nosotros, y prendió la televisión. —Vaya que esto es tan cómodo— le dije. —Cualquier confort que un hombre pueda querer... excepto una mujer, por supuesto. Se rió. —No te preocupes. Tal vez en unos meses... estaremos ahí otra vez. _______________ * “Palomitas de maíz”: en otros países: “ancua”, “cabritas”, “cancha”, “crispeta”, “pipoca”, “pochoclo”, “popcorn”, “pororó”, “rosetas”, “rositas”. _____________________________________ Estimado Ian: ¿Alguna vez has sido arrestado y pasado meses en una cárcel de condado o en una prisión estatal? Yo sí. He pasado aun muchas veces en un tribunal sólo y viendo a mi acusadora y algunos policías viéndome y riéndose. Siempre me prometí a mí y a Dios que dejaría de hacer esto pero no pude parar. Hoy me siento lo suficientemente fuerte para controlarme. Talvez es porque he llegado a mi mediana edad (ahora tengo 51 años). Pero no nos dejemos creer que exhibicionismo es del todo mal; hay formas en las que uno puede satisfacer esto de manera saludable. ____________________________ La última vez algunos de nosotros fuimos al Kumba Mela en India. Nos frotamos cenizas en todo y fingimos ser nagas. Fuimos caminando desnudos entre de todos—chicas y toda la enchilada. Es aceptable ahí en ese contexto. De cualquier manera, esa es una cosa. El problema es, sin embargo, que sólo pasa una vez cada 12 años. Oh, pero hay muchas otras cosas que puedes hacer en India. Muchas otras formas en que lo dejamos pasar y muchos otros lugares donde encontramos formas. Hay “trampas VR” que puedes hacer en los EE.UU. también. A propósito, ¿de qué país es usted?
Message modified by board administrator 8/8/2006, 3:09 am
El día que me entregué (Parte 4)
Fijado el 7 de febrero, 2001, 3:55 pm
El policía revisó más casos.
[Traducido del inglés]
Re: El Aspecto Legal
Fijado por RDG el 16 de abril de 2005, 10:29 a.m.
[Traducido del inglés]
Tiempo en la carcel, tiempo en el Kumba
Fijado por Ian el 8 de agosto de 2005, 9:32 p.m.¿Alguna vez has sido arrestado y pasado meses en una cárcel de condado o en una prisión estatal?
Sí. Lo conté en la historia de arriba. ¿Lo leíste todo? Véase la Parte 2.... hay formas en las que uno puede satisfacer esto de manera saludable.
Si, mis amigos y yo de la Fraternidad (es una pequeña sociedad de nosotros en la que estuvimos en la universidad) generalmente encontramos formas sanas de eliminarlo del sistema.
[Traducido del inglés]

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