Posted by Randall on 2/8/2006, 1:54 am, in reply to "Clases de Dibujo de la vida real / Hay algo sobre el arte... " ...que puede calmar las actitudes de la gente. A través de los siglos, a pesar de que la desnudez fuera considerada como una ofensa en muchas culturas y épocas, una situación que mucha gente siempre ha podido aceptar a pesar del hecho ha sido en el contexto del arte. Cuando alguien ve un trabajo de arte que alguien hizo—su creación—aunque esté desnudo, eso no les causa ningún sentimiento de inquietud. Y puede inspirar su sentido de adorar una cosa de inocencia, justo como es con un bebé recién nacido o algo. Y aún cuando saben que la persona que posó tuvo que posar desnudo, aun mucha gente que de otro modo sería ofendida por la desnudez, aun parecen poder aceptarlo sin ser ofendidos por el hecho. Descubrí eso una vez hace pocos años. Un día estaba solo en la playa, y sentí el deseo de tener a una muchacha, y no podía porque no tenía una, así que, sólo para satisfacer algún sentimiento de añorar ver la figura de una, se me ocurrió la idea de tomar un puño de arena mojada, apilarla en un lugar lejos del agua y ver si podía esculpir la figura de una chica y hacerlo parecerse al menos un poco como lo verdadero. Nunca había tenido experiencia en escultura de ninguna clase. Nunca pinté cuadros, nunca fui un artista, nunca me había metido en el arte. Bien, empecé a apilar la arena y formarla en la figura de una mujer acostada en el suelo. Primero me acosté y medí desde mis pies a que ella llegara hasta mis hombros, después empecé a formarla con mis manos, todo lo que no parecía bien, lo volvía a hacer, corriendo mis manos sobre la arena mojada de su cuerpo: las caderas curveadas de manera femenina, las piernas, las rodillas, los tobillos, los pies, el estomago, el ombligo, su cintura, pecho, hombros, brazos... la cara fue la parte más difícil, su casa y su pelo. Con mi peine labré sus rasgos faciales, trabajándolos muy despacio. Pero, ¡Vaya! Empezaba a tomar forma. Estaba llegando a tener una figura hermosa, si me lo puedo decir, habiéndola formado con mis manos. Tuve mucho cuidado con los pechos y los pezones, y con la vulva (mis partes favoritas). No hice el vello púbico muy espeso, para tener una vista clara de los labios mayores; ah, ese pequeño hermoso montículo elevado con la ranura excitante bajando entre sus muslos, lo que labré con mi peine. Hice su pierna derecha un poco volteada hacia fuera, no lo suficiente para parecer que estaba extendiendo sus piernas en una forma sexual y arriesgando a que pareciera obsceno, pero lo suficiente para que la hendidura fuera visible y provocativa, tanto como pudiera ser, siendo hecho con arena—para mi habilidad imaginarla ser una mujer desnuda acostada ahí. Después de un tiempo, dos chicas vinieron caminando por la playa, y luego bajaron a verla. —Guau— una de ellas dijo. —¿Usted hizo eso? —Sí. —Guau, es buena— dijo la otra. —Gracias. —Cuando la vi en el camino hacia aquí— la primera dijo —pensé que era alguien acostada en el sol. —¿En serio? —Sí. —Pero hubiera sido mejor si hubiera tenido una modelo. Ahora deseaba en vez de hacer la escultura de una mujer, haber hecho la escultura de mí mismo para que la vieran. Se sentaron, empezamos a conversar un rato, y luego el tema llegó a que hiciera otra. —¿Debería hacer una mujer... o un hombre?— les pregunté. —Un hombre— dijeron ambas. Así que empecé a hacer un hombre—yo mismo, por supuesto (el único hombre que quisiera hacer). (No, no, un pensamiento deseoso, pero no, no les podía decir que para hacerlo bien tendría que quitarme el traje de baño enfrente de ellas para modelarme. Había cortesía entre nosotros, y podía sentir en ellas que si intentaba algo así, las cosas de repente se volverían desagradables; así que no lo intenté.) Les dije que me estaba haciendo a mí mismo, ya que yo era el único hombre cerca. Sólo seguí viendo mis brazos y mis piernas y corriendo mis manos sobre la escultura de arena hasta que sus brazos y piernas se parecían a los míos. Tenía un gran montículo de arena mojada sobre el área púbica, lo comprimí, luego tomé mi peine y empecé a labrar el... sí, la cosa de dónde toda esta energía—toda esta energía “artística”—estaba emanando en fin. Mi parte favorita de esta escultura de mí... tomando forma justo enfrente de sus ojos (asegurándome de que mencioné claramente que era de mí mismo.) Tengo que admitirlo, hice trampa un poquito en la... atracción principal. Lo hice un poco más grande de lo que es en realidad—quiero decir, solo un poquitito más grande. No mucho, así que todavía ser vería real. Tomé mi peine y cuidadosamente labré la protuberancia del glánde del pene, el mío que está circuncidada. Tenía mi escultura acostada a la par de la mujer, en la misma posición con la pierna derecha volteada un poco hacia fuera. Tenía el pene echado de lado, como podría ser si estuviera acostado en mi espalda. Se sentaron ahí y observaron un rato mientras hacía la escultura completa, y cuando terminé, se admiraron de ella. —Guau, es realmente buena— dijeron. —Gracias. Observé mientras una de ellas pasaba sus ojos en todo, desde la cabeza hasta los pies. Y cuando sus ojos llegaron al área púbica, lo miró con una mirada de placer. Ah, que me estaba excitando. Bien, después de eso, esto se convirtió en un pasatiempo mío. De eso fui a esculpir arcilla. La gente me dijo que tenía talento, pero realmente, en lo profundo, si esto se suponía ser talento, la verdad es que la única cosa que en verdad lo estaba impulsando era el deseo sexual—aunque siempre tuve precaución de evitar cualquier apariencia lasciva en mis esculturas. ¿Desnudos? Sí, por supuesto. Siempre. ¿Pero lascivo? Nunca. Siempre sólo poses naturales—pero siempre con los genitales claramente visibles. Hice todo tipo de mujeres y muchachas. Examiné libros de escultura para encontrar poses que ya habían sido hechas en esculturas clásicas a través de los siglos, e inventé algunas nuevas, siempre situaciones naturales, por supuesto, pero siempre desnudas. Pero una vez cuando les estaba enseñando mi trabajo a chicas de enseñanza media* que estaban interesadas en el arte, siempre les explicaba que había sólo un hombre en el que estaba interesado hacerle una escultura, y ese era yo. Siempre cuando les estaba enseñando una, mientras vestía una camisa de manga corta, siempre les explicaba, corriendo mi dedo por la piel en mi brazo, que trataba de hacer cada parte, cada contorno de la piel, exactamente como eran realmente todos los contornos de mi piel, para hacerla lo mas artísticamente natural. Me sentía felicitado cuando ellas le decían “Oooh” y “Aaah” a una escultura que había hecho de mí mismo—y me sentía excitado cuando se quedaban viendo y se asombraban del área genital. Llegó a donde podía tener una fotografía mía parado desnudo en la playa—en una pose natural, por supuesto—y cuando estaba en una conversación con ellas, les enseñaba las fotos de toda la gente de nuestra clase de arte, yo en alguna parte entre ellos, luego llegando a la de la playa y les diría indiferentemente: “Aquí estoy posando para una escultura en la playa. Tal y tanta chica me tomó esta foto, blah, blah, blah...” e indiferentemente la miraban, nunca quedándose molestas, pero a veces mirándola con más de aquella mirada de placer. Pensé que me había excitado cuando le vieron con esa mirada de placer las esculturas que había hecho de mí mismo. Realmente me excité cuando lo hacían de mis fotos desnudos. (Pervertido, yo sé.) Bueno que tenemos gente como la Estimada Abby explicando en su columna nacional a todo el público norteamericano que si alguien está seriamente interesado en el arte, nunca hay motivos sexuales detrás. Ayuda a calmar a la gente sobre este tema. Pero tengo una teoría, que no es así, ni nunca lo fue. Creo—de hecho, yo sé—que a través de la historia algunos de los mejores artistas del mundo han tenido impulso sexual, y mucho de su arte ha sido motivado por eso. Miguel Ángel era de una orientación sexual diferente que nosotros. Él era gay, pero eso un tema diferente. Cuando él dijo que pensaba que el cuerpo masculino era más hermoso que el cuerpo femenino, hizo más que revelar su homosexualidad. También reveló que la sociedad reprimida sexualmente en que vivía—al igual que la en que vivimos—el arte era su salida sexual. Como algunos de nosotros, su impulso sexual era lo que lo llevó a trabajar tan duro en perfeccionarlo. La historia dice que más tarde en su vida cuando estaba en su edad madura, estaba preocupado en lo que le iba a pasar a su alma después de que muriera, así que fue a su sacerdote, hizo su confesión sobre todos los pecados sexuales en su vida de los que no tenía control, e hizo todos los sacramentos y penitencias para cuidarlo. Bien hoy, en el siglo 20—oh, creo que es el siglo 21 ahora (aún acostumbrándome a ello)—es una de las cosas que me ayuda de liberarlo sin molestar a la sociedad. Si, hay algo del arte. __________ * [Chileno] “Enseñanza media”: en muchos países “escuela secundaria” (entre alrededor de 15 a 18 años de edad).
Message modified by board administrator 8/8/2006, 1:58 am
(Originalmente fijado el 29 de Enero de 2001, 9:59 pm)
[Note del administrador del tablero: fue escrito el 29 de enero de 2001, un mes dentro del siglo 21]
[Traducido del inglés]
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